Se estrena un documental crítico sobre la actual situación de una de las más antiguas y emblemáticas instituciones culturales de la ciudad de Santiago de Cuba, el Ateneo Cultural Lic. Antonio Bravo Correoso. Intercambiamos algunas consideraciones al respecto con su realizador, el cineasta José Armando Estrada Hernández.
Conocemos que eres un realizador que tienes un ojo crítico perenne en el acontecer cotidiano de la ciudad y sus ciudadanos. Obras como “Quien me quita lo bailao’”, sobre la vida de la actriz Adela Legra; “Cine 7 Nro. 1″, abordando el tema de la crítica situación constructiva de los cines en Santiago de Cuba; “Con una lata y un palo”, mirada autónoma de una de las festividades mas populares de la ciudad y que cada día se deteriora más: los carnavales santiagueros; y ahora “Antes que vuele el alma”, son títulos que corroboran dicha afirmación.
¿Cuáles fueron las motivaciones para la realización de esta obra?
Varias. La principal de todas es el dolor por lo que se pierde, por lo que se nos destruye delante de nuestros ojos y no poder hacer nada. Para nosotros esta es la manera de ayudar a esta institución, además se lo debemos. Aquí dimos los primeros pasos en la creación audiovisual, nos forjamos, vivimos a su lado, construimos una pequeña parte de su historia. Hoy le debemos pleitesía. Esa es la razón por la que hoy realizamos esta obra, como un grito, casi ahogado, que conduzca a la reflexión, para inquietar conciencias y movilizar de una manera actitudes. Como han dicho otros el cine es el reflejo de cada tiempo y espacio, y es una vía para cambiar los tiempos y los espacios. Dándole honor al titulo del documental, realizamos el mismo para evitar que el alma del Ateneo se nos vaya volando.
Muchas personas al ver la obra la han comparado con la magistral Suite Habana, de Fernando Pérez ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Consideras que existen puntos comunes entre cada una?
Esto es un gran honor para nosotros. Que algunas personas establezcan esta comparación, sin embargo la obra de Fernando abarca muchas aristas de nuestra realidad, enfatizando toda su dramaturgia en los seres humanos, con un telón de fondo real que es la ciudad y el país. Nosotros, enfocamos la mirada solo hacia un pequeño lugar, que emerge como único protagonista del drama; es decir focalizamos toda la acción en mostrar el momento y el espacio, sin detenernos en lo macro, dejando que lo que subyace sea visto en perfecta integración con el suceso.
Preguntabas acerca de puntos comunes, y podemos decirte que pueden haber muchos, en lo referente al estilo narrativo, en el uso de la fotografía, de la música, de la poesía del horror, pero lo que nos identifica con certeza es el modo real de mostrar una realidad, sin formalismos, sin adornos superfluos; tal y como es. Una realidad para ser vista, palpable, inquietante en su praxis, y terrible en su verdad.
¿Qué puedes comentar acerca de la música y la fotografía del documental?
Dos pilares básicos, dos protagonistas junto al Ateneo. Por una parte, la fotografía es el reflejo inactivo pero vivo de cada célula de esta institución. Cada encuadre, cada movimiento de cámara, responde a los latidos, a respiro de cada pared, de cada esquina, de cada recodo. Lo feo renace, no como fealdad intrínseca, sino como la belleza de lo subliminal, donde el pasado y el presente, se unifican para vislumbrar con temor el futuro. Utilizamos solo la intuición a la hora de colocar la cámara. Todo lo otro lo brindo el propio local con su ambiente. La fotografía la realizamos entre Rovier Mesa y yo, en una combinación de encuadres y angulaciones sencillas. Sin embargo no todo fue color de rosas, un trípode defectuoso, nos hizo obviar tomas de gran efectivismo dramático. Cine pobrísimo, o indigente como me gusta llamarle, a este que hacemos.
La música fue especialmente creada por Melvin Rodríguez, para la obra. Los acordes y melodías realzan la obra mucho. La armonía de las imágenes se estremece en cada acorde, donde la música funge como el otro protagonista que despierta sentimientos y veracidades ocultas.
¿Consideras que esta obra es un eslabón más alto en tu carrera de realizador?
Un paso, un aprendizaje, un hijo mas. Una manera de satisfacer la humanidad y los sueños que se llevan por dentro. Creo, que todavía hay que estudiar y aprender demasiado, pero es necesario, acercarnos mas a nuestra cotidianidad y buscar las dramas de nuestras gentes, con sus locuras, sus penas y sus alegrías y construir sobre esa base verdaderas historias, no solo que entretengan sino que hagan pensar que solo podemos construir un futuro, con un sólido presente y un pasado no abandonado al olvido. Alguien dijo un día, que la sencillez es la grandeza del alma.





